2 de febrero de 1999 El día que Chávez cambió la historia de Venezuela: 20 años de un proceso revolucionario transformador y vigente

El 2 de febrero de 1999 Hugo Rafael Chávez Frías fue juramentado como Presidente de Venezuela. Su llegada a la presidencia constituye un hecho sin precendente en la historia republicana del país.

Elegido el 6 de diciembre de 1998 con un 56,24% de los votos, desde el año 1999 el Comandante Chávez inició un periodo de transformación necesario en el ámbito social, en lo político y en lo económico que inspiró a otros países de la región latinoamericana. Es importante destacar que el surgimiento del líder de la revolución bolivariana se produce en un contexto de crisis generado por las políticas neoliberales, que a partir de la caída de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1959, fueron aplicadas por los partidos de derecha AD y COPEI, durante 40 años de mal llamada democracia representativa. Para el primer semestre de 1989, en el contexto de la explosión de El Caracazo, la pobreza general en el país era de 62,93%, y la pobreza extrema arribó a 30,12%. Eran los tiempos del paquete neoliberal del Fondo Monetario Internacional, aplicado al pie de la letra por estos partidos.

Un hecho notable que protagonizó Chávez durante la toma de posesión, y en protesta por  las malas políticas contra el pueblo de los gobiernos anteriores, fue que no aceptó usar la banda presidencial que debía entregarle el Presidente saliente, Rafael Caldera, ya que ésta, a su juicio, simbolizaba la “IV República”, un periodo marcado por la corrupción y el desangramiento del pueblo venezolano por más de 40 años, calificado de seudo-democracia. Este momento también es recordado por la célebre reflexión: “Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro”.  

De esta manera Chávez inicia un proceso de cambios y crea la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que tuvo a su cargo la elaboración del nuevo texto constitucional, que entre otras cosas, sustituyó el nombre de la nación por República Bolivariana de Venezuela, y cuya aprobación se dio a través de un referendo consultivo en diciembre de 1999.

Por primera vez en la nueva Carta Magna se estableció la necesidad de poner al ciudadano como el actor principal del sistema político para construir las bases de una democracia participativa y protagónica del pueblo, que disminuye el papel de los partidos políticos e intenta desaparecer la democracia representativa. Mientras en la Constitución de 1961 se privilegia a los “representantes” del pueblo, en la vigente es el pueblo el principal sujeto que ejerce poderes y en el que reside elementos de gran importancia nacional como por ejemplo, la soberanía.

Hoy, a 20 años de la toma de posesión de Hugo Chávez, líder supremo de la revolución, la República Bolivariana de Venezuela es objeto de ataque imperialista a su soberanía y a su institucionalidad. Vemos con preocupación cómo el gobierno de los Estados Unidos ha dirigido ataques y estrategias contra la Constitución Bolivariana con múltiples intentos de derogarla sin desestimar métodos violentos o interpretaciones a conveniencia de los lacayos para intentar apoderarse de las riquezas de esta gran nación bolivariana y libertadora.

Si bien el proceso revolucionario ha cometido errores es necesario preguntarse ¿cuánta responsabilidad tiene la oposición venezolana en la actual crisis socioeconómica? ¿Cuánto daño ha causado al pueblo venezolano las constantes campañas mediáticas transnacionales que han intentado satanizar a los venezolanos y venezolanas que hoy sufren ataques xenófobos, con la activa y muy lamentable ayuda de voceros de la derecha fascista?

Sin embargo este pueblo valiente ha defendido pacíficamente la vigencia de esta Constitución, en cada proceso electoral que ha solicitado su participación. La fuerza patriótica del pueblo chavizta y trabajador, consciente de su rol histórico, sabe que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada por la mayoría en un proceso participativo de elección, no es sólo un documento jurídico, sino, fundamentalmente, un proyecto político del pueblo, y un escudo de defensa de su soberanía.

Prensa Corpoandes/ David Rojo

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